dissabte, 10 de març de 2012

CARMEN SAMPER CERVERA


Carmen Samper



SANT CARLES DE LA RÀPITA


Mestressa de casa, mare de quatre fills i iaia de vuit estimats néts.









A mi amiga Suni

Si tu niñez fue frágil,
el tren de la mujer que llevas dentro,
te hizo alegre y coqueta.
¡Como tantas!

Si tu niñez fue amor,
en ti mujer quedó la estampa,
 ¿por qué demuestras tu amor y sencillez
 a quien te ama?

De tu niñez, mujer,
demuestras la enseñanza que aprendiste
de quien con alegría entregó por ti
su corazón y hasta su vida...

De ser tu amiga
me siento orgullosa,
que por un azar
nos conocimos aquel día.

No puedo hallar palabras
para escribirte esta poesía.
Sobre el papel faltan letras
para describir nuestra amistad.

Tus mejillas recogen
colores incesantes.
Tu sonrisa espontánea.
¡Auténtica!

Fuente inagotable
de inocencia y de bondad.
No por ello careces de talante.
Lo demuestra tu fuerte personalidad.


Cerca del mar

Nueve palmeritas tengo
plantadas cerca del mar,
como éste va creciendo
me las quiere arrebatar.

Si el nido cerca del río
 lo pretendes construir,
 puede que llegase el día
que lo puedan derruir.

Lo mismo que en el río
también sucede en el mar,
cuando éste está bravío
lo arrasa todo sin más.

Hoy veo mis palmeritas
arrancadas del subsuelo,
pues las olas van batiendo
sin concederles resuello.

Hace unos sesenta años
cuando aquello conocí,
las aguas eran profundas
y llegaban hasta allí.

Con el paso de los años
ha ido retrocediendo
dejándolo como playa
y un buen trozo de terreno.

Con este cambio climático
sucede la paradoja:
"todo lo que el mar te presta
con los años se lo cobra".

¡Y así me encuentro señores!
En contra de mis deseos,
cediéndole al invencible
lo que al parecer le debo.


Quan

Quan em vegis sola
i a punt de plorar,
penso que alguna cosa
em passa que m’ha
fet enderrocar.

Dis-me alguna cosa
que em doni ànims,
que em faci tenir il·lusió
que camini per la vida
amb aire de lluitadora.

Que em senti contenta,
que estimi a tothom,
que vegi lluna plena
en les nits de trons.


Despedida

En tu lecho te perdoné
depositando
un beso en tu frente
tras tu sueño permanente.

Te burlaste de mi amor,
de mi tierna juventud
y de mi poca experiencia.

Yo me enamoré de ti,
de tu aire aventurero.
Como un juguete tomaste
aquel amor que ofrecí.

Junto a mí no parecías
ser fuerte y dominador.
Ciegos los ojos tenía,
me cegaba un resplandor.

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