dimecres, 17 d’abril de 2019

Antologia 2018: Emilio Moreno Delgado


EMILIO MORENO

SANT BOI DE LLOBREGAT


Te desabroches

No es posible convencer
a la musa de mis noches,
pueda llegar a entender
que la sueño sin fantoches.

Ella se deja querer
y aunque no tenga arrechuches
que no se dejen prender,
todo en mi ya son reproches.

La musa quiso saber
si existían cambalaches
y así bastar y tender,
despejando los cachivaches.

Mi sueño está por ceder
sin descanso en mil derroches,
con mi cuerpo por vencer
aunque tu te desabroches.

Que bonita esa mujer
y arrimarse sin descorches
si ella decide tener.
Lo consigue sin desconches.
 
Eres dulzura

¡Sí! ...  Te llamo,
yo te espero.
Si te quedas,
yo me muero.
Te estoy negando
acalorado.
Por esta lluvia
que va infectando.
Diluvia en el alma,
su humedad escarcha.
Reblandece el cuero,
desdibuja y agria.
Si morir fuera fácil,
escogía la opción.
Dicen que es de cobardes,
saldar vida y amor.
Mucho se quema en el gozo,
cuando pierdes dignidad.
Con el asedio de puertas,
mi cobardía final.
Si supieras, lo que te quiero,
tendría tu gusto y respeto.
por tu estampa y siendo sincero
gozaríamos de tu cuerpo.
Atractivo, tu perfil divino,
el que sueño y dibujo sereno.
Despierto sabe y, dormido es vino,
vestido iluso, denudo atino.

Me embriagué de tu mácula moderna,
te perseguí por ríos de de dulzura,
Cuerpo lleno de haz, luz  sempiterna.
consiguiendo por fin tu hermosura.



Nada me convierte

De vuelta estoy dando ejemplo
tras un periodo muy denso,
en el que estaba perdido
flotando y roto por dentro.
Como recuerdo tu ejemplo
con tu mirar tan intenso,
aquel deseo suplido
en mi porte y en tu tiemblo.
No es cedido lo que incumplo
por motivos de indefenso,
lo que obliga ser cumplido
aunque yo pierda el consenso.
Claro que estoy resentido
porque ya no puedo verte,
desalmado y desvalido,
ya que nada me convierte.
En mi reseña yo tiemblo
por tus meneos y suerte,
con tus cabellos divinos
y tu figura que vierte.
Escucha mientras contemplo
y en mi vestigio de incierto,
aquel reflejo asistido,
que me juraste en el templo.
Sin coraje medio herido
esta mi hemorragia inerte,
esperando que me mires,
o que me atraque la muerte.
El destino incumplirá
dejándolo con su suerte,
porque no me mirarás,
y estaré cuando despierte.



Reflejo lunar

Decir que se adora a la luna es comprender lo que lleva de implícito el sentimiento. Al asentir que el nombre es el de quien cada uno elija. Es un demostrativo. Nombrar a
las noches y al arrullo, es un sentimiento muy tuyo que lo has de llevar a tu metáfora. Así continúa mi soneto liado en mis dunas, ligado a tu piel.

Yo a la luna la adoro por su piel,
el nombre con que la llamo es el tuyo,
y no hay noche que no piense en tu arrullo,
en tus dunas de lianas gusto a miel.

Eres la hermosa estrella del gran riel,
del telón de mi noche que destruyo.
Al llegar la alborada y que no influyo,
por despertar con voz de luna infiel.

Por qué te quiero tanto luna nueva,
será quizás, que me pides a cambio,
que mi recuerdo no mude y, se mueva.

Persistir en mis besos labio a labio.
Aunque entre tu y yo, puede que llueva,
siendo tu la luz de todo mi agobio.

Persisto en mis besos, labio contra labio, boca contra boca, aunque sepamos que entre tú y yo, es posible que llueva a raudales y jamás nos podamos ver. Siendo tu y sólo tú mi luz. La que ilumina sin dudar todos los minutos de mis días.

 

© Emilio Moreno Delgado

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